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Nephilim

Nefilim

Last Update: 2013-01-14
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Reference: Wikipedia

Nephilim

Anaquitas

Last Update: 2013-07-26
Usage Frequency: 1
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Content Synopsis Prologue 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 Epilogue About the Author Credits s the moment. Badly one is extending and the candy Ana Whitt is its objective. Nobody knows when or how the Dukes will attack, but Ana and her Nephilim allies will do everything what it is necessary to release to the Earth of the demons and its opresivas ways. The risks are greater than ever, and Ana is certain to that the love that feels is their strength, and not a load. But to try to protect to that it loves while it runs by its life and fights against the demonic forces proves to be dangerous, in special when the faces are changing and the confidence is fleeting. When the Duke of the Lujuria sends to the great love of Ana, Kaidan Rowe, to work against her, Ana must decide how much it is prepared to risk. In the most sensual and vertiginous delivery until now, Sweet loved Reckoning reunites to all the Neph a last time to fight by its freedom. Translated by ƸӜƷKhaleesiƸӜƷ Corrected by Nanis i a soul in the hall cocktails of Fertile valleys it had some idea that the demons were in the middle of them. Nor a soul would think that the four horsemen who receive appreciative glances and envious glances were some of the best workers of hell who have walked on the Earth. The human beings can perceive their enchantment: the power and the mystery of their handsome faces, and felt attracted by them like butterflies a shining poisoned nectar. Pharzuph, Astaroth, Mammon, and Melchom seated without smiling at night in new prodigal suits, drinking martinis and whiskey, discussing the events previous. They had taken to four women in the deprived island of Melchom as opposed to the coast of California, they ruined to them, and soon they left them in the wharf later to promise to transport them of return to Fertile valleys. - It would enchant to see those cows explaining to him this to Me to its promised husbands and - there was this Astaroth, the Duke of Adultery, laughing while they moved away. But the diversion and the games had finished now, and it was already hour for the businesses. They were seated contemplating everything what they had learned last night on treasonous in its rows and between their children. Mammon, the Duke of Codicia, distraídamente crowded around its whiskey in the ice melting, thinking about the son who had killed in the island. Flynn had been his favorite son Nephilim in centuries, and had turned out to be a desagradecido Judas. The fright of its treason still jabbed. They had spent many years since Mammon had killed, and badly left a flavor in its mouth, is not that it would never admit its brothers of hell. - Had not signaled rebellion before last night? - the Duke of Envidia asked, Melchom. - None. ―Mammon inclinó hacia atrás su copa y la vació antes de golpear la mesa con una mueca. ―Es el momento de decirle a otros Duques. Nos reuniremos esta noche. ―Los brazos de Pharzuph estaban cruzados mientras pensaba. ―Algunos ya han dejado la ciudad ―dijo Melchom―. Como Belial. ―Los llamaremos de regreso ―dijo Pharzuph con una mueca de desprecio―. No podemos dejar que Belial sepa que vamos tras él. Vamos a hacer que piense que estamos sólo sospechando de un levantamiento Neph. Astaroth se pasó una mano a través de sus ondas rubias hasta los hombros y sacó su teléfono celular, marcando. Los demás escuchaban la conversación con sus sentidos sobrenaturales agudos. ―¿Si? ―dijo una voz con una inflexión francesa. ―Hermano Rahab. Llaman los Duques desde Las Vegas. Tenemos noticias. Rahab hizo una pausa. ―Muy bien. ―Y una cosa más ―continuó Astaroth―. La vieja profecía. ―¿Qué pasa con ella? ―espetó Rahab. ―¿Puedes recitarla para nosotros? ―Que yo sepa… ―Su voz se volvió grave con disgusto―. Un Nephilim puro de corazón se levantará y expulsará demonios desde la tierra a las profundidades del infierno, donde permanecerán hasta el final de los días. La tabla se calmó, y los hombres demoníacos parecieron momentáneamente enfermos. ―¿Qué tan seguro estás de su validez? ―preguntó Astaroth. ―El mismo Señor Lucifer me habló de la profecía. Los cuatro Duques intercambiaron miradas silenciosas mientras el salón bullía a su alrededor. Pharzuph se aclaró la garganta y tomó el teléfono de Astaroth, hablando en voz baja. ―¿Cómo obtuvo nuestro Señor esta información? La voz de Rahab era un susurro peligroso. ―¿Te atreves a cuestionarlo? Una mirada cuidadosamente en blanco se mantuvo en el rostro de Pharzuph, y su acento inglés nunca vaciló. ―No seas ridículo. Pongo en duda su origen. Rahab estuvo callado. Luego, en un tono de desgana, admitió: ―Fue un susurrador. Uno de los Legionarios. Una vez más los Duques intercambiaron miradas escépticas. Esta era la razón por la que nunca nadie había tomado en serio la profecía. Parecía poco probable que un espíritu Legionario sin valor podría adquirir información importante y recitarla correctamente. ―¡La profecía es válida! ―gritó Rahab a través del teléfono―. ¡Les he dicho por milenios a ustedes idiotas, que no confíen en la raza Nephilim! ¿Por qué traen a colación esto ahora? ¿Qué ha pasado? ―Vamos a discutir nuestros hallazgos pronto, hermano ―le aseguró Pharzuph. Rahab dejó escapar un gruñido antes de desconectar. ―Bien, entonces. ¿Cuál es el plan? ―preguntó Astaroth. ―Primero nos enteramos de si Belial y la chica siguieron adelante con las órdenes dadas en la cumbre. A ver si todavía es virgen. Ella es la número uno en mi lista de sospecha. Los ángeles de la luz nunca habían intervenido por un Neph hasta ella. Melchom apoyó los codos sobre la mesa. ―¿Cómo vamos a saber si ella es pura? Una sonrisa malvada se extendió en el rostro de Pharzuph. ―Déjame esa parte. ―¿Y si lo es? ―preguntó Melchom. ―La mataremos inmediatamente antes que los malditos ángeles nos detengan. ―Pharzuph terminó su martini y miró a una mujer que mantenía robando miradas hacia él―. Y esperen a ver la reacción de Belial para evaluar si están trabajando en conjunto o si se trata de una operación Neph. ―Nada de esto tiene un maldito sentido. ―Mammon se frotó su frente―. Teníamos a un montón de ellos siguiéndolos después de la cumbre. ―Sólo durante los primeros seis meses ―aclaró Astaroth―. Al parecer, han estado ocupados en el año transcurrido desde entonces. ―Vamos a tener que seguirlos de nuevo. Durante el tiempo que sea necesario. Melchom negó. ―El Señor Lucifer no estará contento con esto, el uso de sus Legionarios cuidando Neph de nuevo cuando deberían concentrarse en los seres humanos. Estaba lívido por los esfuerzos perdidos después de la cumbre. Pharzuph suspiró. ―Está bien. No vamos a azuzar a los susurradores todavía. Vamos a esperar y ver qué nos enteramos de la hija de Belial. Todos asintieron, y Pharzuph se paró. ―Vamos a disfrutar de unas horas de Las Vegas antes de nuestra reunión. ―Se acercó a la mujer con el aura roja, que estaba cerrada en su mirada azul―. El mejor trabajo del mundo ―susurró para sí mismo. Amar o haber amado, es suficiente… No hay ninguna otra perla que se encuentre entre los pliegues oscuros de la vida ―Victor Hugo, Los Miserables En Llamas Traducido por flochi Corregido por Nanis n el momento que dejé L.A., un fuego comenzó a arder en mi interior, un satisfactorio ardor de propósito e impulso diferente a todo lo que experimenté hasta ahora. Nunca más me quedaría sentada en silencio y observaría cómo los Duques toman una vida. Habíamos perdido a nuestro aliado, Flynn, el hijo de Codicia, asesinado por su propio padre cuando fue descubierto como un traidor en contra de los demonios. Nunca olvidaría el sentimiento de indefensión de estar sumergida en el agua bajo el muelle de la isla mientras los Duques obraban su maldad. Nunca más. Nosotros, los Nephilim, íbamos a liberar la tierra de los demonios, y fui elegida para liderar el camino. Este conocimiento hizo saltar chispas, encendió el fuego, y se extendió a través de mis venas. A pesar de todas las incógnitas, nunca me había sentido más fuerte o más concentrada. Y el amor era el culpable… esa misma esencia de la vida creída como una debilidad por los Duques del infierno. Ellos no tenían idea de su poder fortalecedor. Amaba a Kaidan Rowe, y él me amaba. Amaba a Patti y a mi padre, y sabía que estaban dispuestos a morir por mí. Amaba a los Nephilim, y quería verlos libres del terror de sus padres. Amaba la inherente bondad de la humanidad y el potencial por un futuro mejor en la tierra sin la interferencia demoníaca. Por primera vez, no dudaba de mí. Cuando Patti se encontró conmigo en la acera del aeropuerto de Atlanta, la estreché cerca, sintiéndome diferente a la chica que se había ido una semana antes. Se alejó y observó detenidamente mi rostro, apartando el cabello de mi hombro y dándome un simple cabeceo como si entendiera. Era el momento de tomar mi lugar en el mundo. Tiempo de cumplir mi tarea. Los ojos de Patti se llenaron de lágrimas, pero sus hombros se cuadraron con orgullo maternal. Sí. Era la hora, y su apoyo lo significaría todo. De camino a casa mi teléfono sonó. Ver el número telefónico de mi padre hizo que mi corazón latiera más rápido. ―¿Hola? ―Han llamado a otra reunión en Las Vegas esta noche ―fue su brusca respuesta―. Esta podría ser la última vez que tengas a salvo para hablar con los otros. Te enviaré un email con la información. Ten cuidado. Colgó antes de que tuviera la oportunidad de decir una palabra. Otra reunión. Los Duques no desperdiciaban el tiempo. Ese conocimiento hizo que mi confianza anterior vacilara ligeramente. Sólo esperaba que los otros Neph y yo sobreviviéramos a lo que se avecinaba. Le mandé un mensaje a Kaidan, lo tenía agregado a mi lista de contactos como James, por James Bond. Él lo había escogido. Él me tenía agregada como Chica Sexy del Show. Video chat en 30. Su respuesta inmediata hizo que negara a la vez que me ruborizaba. ¿Ropa opcional? Era lindo saber que podía mantener el sentido del humor de cara a la calamidad. O quizá no estaba bromeando… ―¿Están coqueteando? ―preguntó Patti, sus ojos pasando rápidamente de mí a la carretera. Me apresuré a borrar su mensaje. ―Es tan raro ―dije. Había esperado dos años a que Kaidan correspondiera mis sentimientos. Ahora era mi novio. ¡Mi novio! Increíble. Patti extendió la mano y apretó la mía. ―Disfrútalo, cariño. Cada segundo. Definitivamente lo hacía. Lo primero que hice al llegar a casa fue abrir mi correo electrónico para ver el mensaje de papá: Te han concedido una aceptación tardía para Virginia Tech en Blacksburg, Virginia a cuatro horas de donde estaré en D.C. Tendrás un dormitorio individual. Patti tendrá una casa completamente amueblada en la ciudad aledaña. Empaca sólo lo esencial. Te marchas en menos de tres semanas. ―¡Patti! ¡Ven a leer esto! Entró corriendo y leyó el mensaje por encima de mi hombro, para luego abrazarme por detrás. ―Las montañas de Virginia ―susurró―. Suena bien, chica universitaria. Todo el asunto sonaba bien, en especial el hecho de que Patti estaría cerca y en su propia casa, alejada del Duque Pharzuph aquí en Atlanta. Me pregunté cuánto tiempo papá había estado trabajando en este plan, y cuántos hilos tuvo que tirar. Ahora sólo tenía que anunciarle las noticias a Jay y a Verónica, las personas que más extrañaría en Georgia. Patti se marchó para preparar la comida, y yo me recosté contra mis almohadas, acercando el portátil a mi regazo. Me conecté al server de video chat. Mariposas bailaron en mi interior mientras le marcaba a Kaidan. Su imagen apareció de pronto, y contuve el aliento. ―Ah, ahí está mi ave. ―Se sentó en el escritorio de su habitación sin camisa puesta, ondulados mechones húmedos de cabello marrón rodeaban su cara angulosa, una sombra de barba incipiente de media tarde sombreaba su mandíbula, ojos azules calentándome a través de la pantalla. Vaya. Sólo… vaya. Deseé haberme tomado algo de tiempo para aplicarme brillo labial o algo. ―Hola ―dije en voz baja, porque incluso a través de la pantalla me reducía a una chiquilla cursi. Miré su pecho y la parte superior de sus firmes abdominales―. No estás realmente desnudo, ¿o sí? Meneó sus cejas oscuras. ―¿Debería ponerme de pie? Mis ojos se agrandaron. ―¿En serio? No estás desnudo. ―Acabo de salir de la ducha, corazón. ―Estaba sonriendo sin remordimientos. Imposible. Solamente estaba jugando conmigo. ―Deberías intentarlo ―dijo―. Es una diversión segura. ―Cuando me guiñó un ojo, mi pecho, cuello y rostro ardieron. Miré hacia la puerta cerrada, y Kaidan se echó a reír―. Lo estás considerando, ¿verdad? ―No ―dije, intentando no sonreír―. Sólo que no quiero que Patti escuche tu obscena boca. Ahora haz silencio, y escucha. Le conté mis noticias acerca de la universidad y asintió, pasándose una mano a través de su cabello húmedo para apartarlo de su rostro. ―Bien. Me alegra que estés lejos de allí. Desearía que pudieras irte antes. ―Sí. ―Me mordí el interior del labio―. ¿Cuándo crees que vendrán por mí? Todo su rostro se ensombreció. ―No lo sé. Quizá deberías marcharte antes de las tres semanas. Quedarte en un hotel o algo así. ―Veré lo que papá tiene para decir tras su reunión de esta noche. No miramos fijamente. ―Eres tan malditamente linda ―susurró, su voz baja y deliciosa. La sangre se apresuró por todo mi cuerpo. Un vibrador Kai. Oh, estaba usando los ojos de dormitorio… todo párpados pesados y seductores. Ni siquiera creo que lo estuviera intentando. Me sentí súbitamente tímida. Incluso desde el otro extremo del país, este chico era peligroso. ―Compórtate, Kai. ―Mi voz sonó más sensual de lo que me propuse. ―No dije nada. ―Se humedeció los labios, y pensé en esa boca sobre mi cuerpo hace varios días atrás. Sólo estuvimos separados un día, y ya se sentía mucho tiempo. ―Está bien, detente ―dije. Sonrió. ―¿Qué detenga qué? ―Como si no lo supiera. Kaidan Rowe era cualquier cosa menos inocente, y muy consciente de su encanto. Su teléfono sonó en la mesita de noche detrás de él. ―Sólo un segundo, corazón. Giró su silla, y cuando se puso de pie tuve un vistazo de un tonificado y desnudo trasero atractivo. Solté un gritito antes de disolverse en un ataque de risa, cubriéndome los ojos. ―Es Blake ―dijo. ―¡Estás realmente desnudo! ―susurré-grité. ―Te dije que lo estaba… Hola, ¿qué pasa, compañero?… Hablando con A… Sin novedades. Quizás esta noche… Sí. Más tarde. Escuché movimiento, y Kai dijo: ―Puedes mirar ahora. Me asomé a través de mis dedos y sólo vi su apuesto rostro. Bajando las manos, intenté parecer seria. ―Eres muy malo. ―Te gusta. ―Se reclinó y puso sus enormes pies sobre el escritorio―. Deberías intentarlo en algún momento, pequeña Ann. Sólo conmigo, claro. Sin quitar sus ojos de mí, agarró una pluma y empezó a girarla entre sus dedos. Sólo Kaidan Rowe se sentaría desnudo del otro lado de una cámara, completamente indiferente. Era bastante… distrayente. Observé su pecho subir y bajar lentamente en un suspiro. Bajó la pluma. ―Soñé contigo anoche. Que estabas aquí conmigo. Apoyé la mejilla en mi mano, dejando que las palabras se asentaran sobre mí como cálida luz de sol. Todavía no podía creer que él dejara que esto sucediera, nos dejara estar juntos, me dejara amarlo. ―Gracias ―le dije. ―¿Por soñar contigo? ―Se rió por lo bajo. Charlando por medio de una cámara era extraño. Irónicamente, me sentía expuesta. Cada palabra y expresión parecían magnificadas. ―Sólo… por todo. ―No, preciosa. Gracias a ti. Nuevamente nos miramos fijamente en silencio. Por una milésima de segundo incluso me olvidé que se encontraba desnudo. Y entonces lo recordé. ―¿Qué? ―preguntó―. ¿A qué se debe esa mirada? Deseé no avergonzarme con tanta facilidad. Rodó su silla a un lado y lo escuché ponerse de pie. ―Está bien, corazón. Mucho mejor. Se había puesto un pantalón de gimnasia, colgaban bajo por lo que pude ver la V en sus caderas. Baba. ―No es justo, sabes ―dijo, volviéndose a sentar e inclinándose. ―¿Qué no es justo? ―Que ya hayas visto dos veces mi trasero. Y que cero veces yo haya visto el tuyo. Negué. Mi rostro permanentemente en llamas ahora. ―Vamos ―urgió―. Sólo un vistazo rápido. Me eché a reír. ―¡No! Ahora también se rió. ―Sabes que te estoy tomando el pelo, corazón. Le lancé una falsa mirada asesina y siguió riéndose, con esos sexys y arrugados ojos. No me molestaba tanto en persona, pero supongo que la tecnología proporcionaba una red de seguridad que lo hacía más descarado. Quizás podría acostumbrarme a ello. Tenía que acostumbrarme para dejar de ruborizarme y querer esconderme. Mi teléfono repicó, y abrí el mensaje de texto. Había un simple signo de interrogación de parte de Marna. ―¿De quién es? ―preguntó Kai, sonando tenso. ―Marna. Cuelga. Voy a llamarla rápido. ―Las chicas no sabían lo que había ocurrido en la isla, que habíamos estado extremadamente cerca de ser atrapados y capturados. Me estremecí ante el recuerdo de lo fría que había estado el agua debajo del muelle mientras los Duques caminaban encima de nosotros con sus presas. Y cómo había asesinado a Flynn y arrastrado su cuerpo al mar… Mi estómago se revolvió cuando la visión me golpeó. Las gemelas tenían que saber que algo ocurría dado que su padre se marchó para una cumbre larga y ninguno de nosotros, los Neph: Blake, Kaidan, Kopano, o yo, habíamos estado disponibles por días. Ella respondió inmediatamente. ―Hola ―dije. ―¿Están todos bien, entonces? ¿Qué demonios está pasando? Incluso sabiendo que los Duques estaban reunidos esta noche, no confiaba en una llamada telefónica. ―No es bueno ―le dije―. Uno de nosotros… una pieza cayó. Le tomó un segundo darse cuenta, y entonces jadeó. ―Oh, Dios… ―Pude darme cuenta que quiso preguntar quién, pero no lo hizo. En cambio, dijo―: Estamos en Miami, y tenemos dos días libres. ¿Podemos ir? ―Sí. Por favor. ―Me sentí aliviada de poder decírselo en persona. Cuando colgamos y regresé mi atención a Kaidan, todo el humor se había ido. ―Todo estará bien ―dije en voz baja―. Cuanto antes nos libremos de ellos, mejor. Su mandíbula se tensó de lado a lado. Quise que me hablara. ―¿De qué tienes miedo, Kai? ―Sólo tengo miedo de una cosa. ―Sus ojos azules se encontraron con los míos―. Perderte. Un miedo sufrido apareció en su rostro, y retorció mi corazón. Ambos sabíamos contra lo que nos enfrentábamos. ―Prométeme que tendrás cuidado, Anna. No hacen falta heroísmos innecesarios. ―Lo prometo. No voy a correr y ser una mártir. Quiero sobrevivir. Quiero deshacerme de ellos y seguir viviendo. Contigo. A juzgar por el dolor que alivió su cara, pareció gustarle la idea. Mi teléfono sonó con otro mensaje de texto. ―Jay ―dije. ¿Estás en casa? Sí, contesté. ¿Puedes venir, por favor? Mi ceño se frunció con preocupación. ―¿Qué sucede? ―preguntó Kaid

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