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Usted buscó: hace mucha calor (Español - Quechua)

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Quechua

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Hace mucha calor

Quechua

Hace mucha calor

Última actualización: 2020-12-08
Frecuencia de uso: 1
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Referencia: Anónimo

Español

Hace mucho frio

Quechua

Última actualización: 2020-06-24
Frecuencia de uso: 1
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Referencia: Anónimo

Español

hace mucho frio

Quechua

Última actualización: 2020-06-19
Frecuencia de uso: 1
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Referencia: Anónimo

Español

En Diciembre hace mucho frio

Quechua

Última actualización: 2020-11-17
Frecuencia de uso: 1
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Referencia: Anónimo

Español

Qué frio, hace mucho frío.

Quechua

Alalaw

Última actualización: 2019-12-09
Frecuencia de uso: 1
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Referencia: Anónimo

Español

Cuentan que hace mucho tiempo el zorro y el cuy eran compadres.

Quechua

Última actualización: 2021-01-21
Frecuencia de uso: 1
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Español

Trinidad, 12 de enero del 2021 Señor Lic. Muy estimado profesor Contarle que aquí en el Beni hace mucho calor, y hay muchos mosquitos, y estamos sufriendo de miedo a la covid Las personas no quieren usar los barbijos Gracias Saludos linda

Quechua

Última actualización: 2021-01-12
Frecuencia de uso: 1
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Referencia: Anónimo

Español

Cuentan nuestros ancestros y abuelos y abuelitas, que hace mucho tiempo en la comunidad de Pacco un caballero acompañado de su hijo vino a visitar a sus familiares

Quechua

Última actualización: 2020-12-06
Frecuencia de uso: 2
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Referencia: Anónimo

Español

Cuentan nuestros ancestros y abuelos y abuelitas, que hace mucho tiempo en la comunidad de Pacco un caballero acompañado de su hijo vino a visitar a sus familiares, agotados de tanto caminar ambos decidieron descansar un momento en el calvarion pata, luego continuaron caminado apresurados antes que la noche les coja,

Quechua

Última actualización: 2020-12-06
Frecuencia de uso: 1
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Referencia: Anónimo

Español

Cuentan los lugareños que hace muchos años, un hombre adinerado que vivía con su familia a las afueras del pueblo, festejó su cumpleaños a lo grande para todos los invitados. La comida era abundante y el licor también. Al día siguiente se sintió el golpe de la puerta: toc, toc, toc. Al abrirla, el hombre adinerado se dio con la sorpresa de un viejo sucio, pobre y mal oliente. Entonces, con la voz alterada, le dijo: — ¡Qué quieres, viejo sucio! ¡Lárgate, vete de aquí! El viejito dijo: –déme comida por favor, no he comido en días y sé que ayer hubo un gran festín, algo de sobra tendrá. — Sí, algo de sobra hay, pero es para mis animales, dijo el hombre adinerado y seguidamente dio media vuelta y cerró la puerta, dejando al viejito entristecido. Después de caminar por largas horas bajo el fuerte sol ardiente y buscando alimento para poder satisfacer el fuerte ruido de sus intestinos, se encontró con una familia que partía del pueblo rumbo a las chacras (tierras de cultivo). Al verlos le volvió la esperanza de conseguir alimento alguno, y desesperadamente gritó: — ¡Espérenme, por favor! E inmediatamente aceleró el paso y todo agitado les pidió comida. La familia se encontraba alejada de su vivienda, pero ante la súplica del viejito y su noble corazón, decidieron retornar a su hogar. Allí le ofrecieron grandes potajes y algo de beber, pero sorprendentemente el viejito se negó a probar alimento alguno y solamente se limitó a pedir una flor de su verdoso jardín. Según la leyenda, ese viejito era el espíritu del agua que vino a probar la AMABILIDAD y GENTILEZA de la gente del pueblo. El viejito advirtió a la familia que muy pronto se escucharía un ruido intenso y sorprendente y cuando ese momento llegue, no deberán voltear a mirar qué pasa, sólo seguirán su camino. Según los ancianos que cuentan esta leyenda así fueron que ocurrieron los hechos. Un cierto día se escuchó el fuerte ruido y la familia que amablemente trató al viejito lo escuchó, pero yabuenas tardes profesora

Quechua

Cuentan los lugareños que hace muchos años, un hombre adinerado que vivía con su familia a las afueras del pueblo, festejó su cumpleaños a lo grande para todos los invitados. La comida era abundante y el licor también. Al día siguiente se sintió el golpe de la puerta: toc, toc, toc. Al abrirla, el hombre adinerado se dio con la sorpresa de un viejo sucio, pobre y mal oliente. Entonces, con la voz alterada, le dijo: — ¡Qué quieres, viejo sucio! ¡Lárgate, vete de aquí! El viejito dijo: –déme comida por favor, no he comido en días y sé que ayer hubo un gran festín, algo de sobra tendrá. — Sí, algo de sobra hay, pero es para mis animales, dijo el hombre adinerado y seguidamente dio media vuelta y cerró la puerta, dejando al viejito entristecido. Después de caminar por largas horas bajo el fuerte sol ardiente y buscando alimento para poder satisfacer el fuerte ruido de sus intestinos, se encontró con una familia que partía del pueblo rumbo a las chacras (tierras de cultivo). Al verlos le volvió la esperanza de conseguir alimento alguno, y desesperadamente gritó: — ¡Espérenme, por favor! E inmediatamente aceleró el paso y todo agitado les pidió comida. La familia se encontraba alejada de su vivienda, pero ante la súplica del viejito y su noble corazón, decidieron retornar a su hogar. Allí le ofrecieron grandes potajes y algo de beber, pero sorprendentemente el viejito se negó a probar alimento alguno y solamente se limitó a pedir una flor de su verdoso jardín. Según la leyenda, ese viejito era el espíritu del agua que vino a probar la AMABILIDAD y GENTILEZA de la gente del pueblo. El viejito advirtió a la familia que muy pronto se escucharía un ruido intenso y sorprendente y cuando ese momento llegue, no deberán voltear a mirar qué pasa, sólo seguirán su camino. Según los ancianos que cuentan esta leyenda así fueron que ocurrieron los hechos. Un cierto día se escuchó el fuerte ruido y la familia que amablemente trató al viejito lo escuchó, pero ya advertidos no voltearon y continbuenas tardes profesora

Última actualización: 2020-12-01
Frecuencia de uso: 1
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Español

Cuentan los lugareños que hace muchos años, un hombre adinerado que vivía con su familia a las afueras del pueblo, festejó su cumpleaños a lo grande para todos los invitados. La comida era abundante y el licor también. Al día siguiente se sintió el golpe de la puerta: toc, toc, toc. Al abrirla, el hombre adinerado se dio con la sorpresa de un viejo sucio, pobre y mal oliente. Entonces, con la voz alterada, le dijo: — ¡Qué quieres, viejo sucio! ¡Lárgate, vete de aquí! El viejito dijo: –déme comida por favor, no he comido en días y sé que ayer hubo un gran festín, algo de sobra tendrá. — Sí, algo de sobra hay, pero es para mis animales, dijo el hombre adinerado y seguidamente dio media vuelta y cerró la puerta, dejando al viejito entristecido. Después de caminar por largas horas bajo el fuerte sol ardiente y buscando alimento para poder satisfacer el fuerte ruido de sus intestinos, se encontró con una familia que partía del pueblo rumbo a las chacras (tierras de cultivo). Al verlos le volvió la esperanza de conseguir alimento alguno, y desesperadamente gritó: — ¡Espérenme, por favor! E inmediatamente aceleró el paso y todo agitado les pidió comida. La familia se encontraba alejada de su vivienda, pero ante la súplica del viejito y su noble corazón, decidieron retornar a su hogar. Allí le ofrecieron grandes potajes y algo de beber, pero sorprendentemente el viejito se negó a probar alimento alguno y solamente se limitó a pedir una flor de su verdoso jardín. Según la leyenda, ese viejito era el espíritu del agua que vino a probar la AMABILIDAD y GENTILEZA de la gente del pueblo. El viejito advirtió a la familia que muy pronto se escucharía un ruido intenso y sorprendente y cuando ese momento llegue, no deberán voltear a mirar qué pasa, sólo seguirán su camino. Según los ancianos que cuentan esta leyenda así fueron que ocurrieron los hechos. Un cierto día se escuchó el fuerte ruido y la familia que amablemente trató al viejito lo escuchó, pero yabuenas tardes profesora

Quechua

Cuentan los lugareños que hace muchos años, un hombre adinerado que vivía con su familia a las afueras del pueblo, festejó su cumpleaños a lo grande para todos los invitados. La comida era abundante y el licor también. Al día siguiente se sintió el golpe de la puerta: toc, toc, toc. Al abrirla, el hombre adinerado se dio con la sorpresa de un viejo sucio, pobre y mal oliente. Entonces, con la voz alterada, le dijo: — ¡Qué quieres, viejo sucio! ¡Lárgate, vete de aquí! El viejito dijo: –déme comida por favor, no he comido en días y sé que ayer hubo un gran festín, algo de sobra tendrá. — Sí, algo de sobra hay, pero es para mis animales, dijo el hombre adinerado y seguidamente dio media vuelta y cerró la puerta, dejando al viejito entristecido. Después de caminar por largas horas bajo el fuerte sol ardiente y buscando alimento para poder satisfacer el fuerte ruido de sus intestinos, se encontró con una familia que partía del pueblo rumbo a las chacras (tierras de cultivo). Al verlos le volvió la esperanza de conseguir alimento alguno, y desesperadamente gritó: — ¡Espérenme, por favor! E inmediatamente aceleró el paso y todo agitado les pidió comida. La familia se encontraba alejada de su vivienda, pero ante la súplica del viejito y su noble corazón, decidieron retornar a su hogar. Allí le ofrecieron grandes potajes y algo de beber, pero sorprendentemente el viejito se negó a probar alimento alguno y solamente se limitó a pedir una flor de su verdoso jardín. Según la leyenda, ese viejito era el espíritu del agua que vino a probar la AMABILIDAD y GENTILEZA de la gente del pueblo. El viejito advirtió a la familia que muy pronto se escucharía un ruido intenso y sorprendente y cuando ese momento llegue, no deberán voltear a mirar qué pasa, sólo seguirán su camino. Según los ancianos que cuentan esta leyenda así fueron que ocurrieron los hechos. Un cierto día se escuchó el fuerte ruido y la familia que amablemente trató al viejito lo escuchó, pero ya advertidos no voltearon y contin

Última actualización: 2020-12-01
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Cuentan los lugareños que hace muchos años, un hombre adinerado que vivía con su familia a las afueras del pueblo, festejó su cumpleaños a lo grande para todos los invitados. La comida era abundante y el licor también. Al día siguiente se sintió el golpe de la puerta: toc, toc, toc. Al abrirla, el hombre adinerado se dio con la sorpresa de un viejo sucio, pobre y mal oliente. Entonces, con la voz alterada, le dijo: — ¡Qué quieres, viejo sucio! ¡Lárgate, vete de aquí! El viejito dijo: –déme comida por favor, no he comido en días y sé que ayer hubo un gran festín, algo de sobra tendrá. — Sí, algo de sobra hay, pero es para mis animales, dijo el hombre adinerado y seguidamente dio media vuelta y cerró la puerta, dejando al viejito entristecido. Después de caminar por largas horas bajo el fuerte sol ardiente y buscando alimento para poder satisfacer el fuerte ruido de sus intestinos, se encontró con una familia que partía del pueblo rumbo a las chacras (tierras de cultivo). Al verlos le volvió la esperanza de conseguir alimento alguno, y desesperadamente gritó: — ¡Espérenme, por favor! E inmediatamente aceleró el paso y todo agitado les pidió comida. La familia se encontraba alejada de su vivienda, pero ante la súplica del viejito y su noble corazón, decidieron retornar a su hogar. Allí le ofrecieron grandes potajes y algo de beber, pero sorprendentemente el viejito se negó a probar alimento alguno y solamente se limitó a pedir una flor de su verdoso jardín. Según la leyenda, ese viejito era el espíritu del agua que vino a probar la AMABILIDAD y GENTILEZA de la gente del pueblo. El viejito advirtió a la familia que muy pronto se escucharía un ruido intenso y sorprendente y cuando ese momento llegue, no deberán voltear a mirar qué pasa, sólo seguirán su camino. Según los ancianos que cuentan esta leyenda así fueron que ocurrieron los hechos. Un cierto día se escuchó el fuerte ruido y la familia que amablemente trató al viejito lo escuchó, pero ya

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Cuentan los lugareños que hace muchos años, un hombre adinerado que vivía con su familia a las afueras del pueblo, festejó su cumpleaños a lo grande para todos los invitados. La comida era abundante y el licor también. Al día siguiente se sintió el golpe de la puerta: toc, toc, toc. Al abrirla, el hombre adinerado se dio con la sorpresa de un viejo sucio, pobre y mal oliente. Entonces, con la voz alterada, le dijo: — ¡Qué quieres, viejo sucio! ¡Lárgate, vete de aquí! El viejito dijo: –déme comida por favor, no he comido en días y sé que ayer hubo un gran festín, algo de sobra tendrá. — Sí, algo de sobra hay, pero es para mis animales, dijo el hombre adinerado y seguidamente dio media vuelta y cerró la puerta, dejando al viejito entristecido. Después de caminar por largas horas bajo el fuerte sol ardiente y buscando alimento para poder satisfacer el fuerte ruido de sus intestinos, se encontró con una familia que partía del pueblo rumbo a las chacras (tierras de cultivo). Al verlos le volvió la esperanza de conseguir alimento alguno, y desesperadamente gritó: — ¡Espérenme, por favor! E inmediatamente aceleró el paso y todo agitado les pidió comida. La familia se encontraba alejada de su vivienda, pero ante la súplica del viejito y su noble corazón, decidieron retornar a su hogar. Allí le ofrecieron grandes potajes y algo de beber, pero sorprendentemente el viejito se negó a probar alimento alguno y solamente se limitó a pedir una flor de su verdoso jardín. Según la leyenda, ese viejito era el espíritu del agua que vino a probar la AMABILIDAD y GENTILEZA de la gente del pueblo. El viejito advirtió a la familia que muy pronto se escucharía un ruido intenso y sorprendente y cuando ese momento llegue, no deberán voltear a mirar qué pasa, sólo seguirán su camino. Según los ancianos que cuentan esta leyenda así fueron que ocurrieron los hechos. Un cierto día se escuchó el fuerte ruido y la familia que amablemente trató al viejito lo escuchó, pero ya advertidos no voltearon y continuaron sel pueblo

Última actualización: 2020-12-01
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El molino de sal Está leyenda nórdica cuenta que hace muchos años existía un gigante que tenía un molino mágico. El molino era pequeño y podía producir sal. Un día, el gigante se lo regala a una mujer viuda y a su pequeña hija. Ambas trabajan con el molino y obtienen tanta sal que pueden venderla al pueblo. Desafortunadamente un duende, celoso del molino, lo roba y lo arroja al mar. Y por está razón el agua del mar es tan salada.

Quechua

Última actualización: 2020-11-04
Frecuencia de uso: 1
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